jueves, 1 de diciembre de 2011

Ven, saciame la piel con casualidades.

Fluyes como el mar
el frío recorre mi espalda
si me rozas sin avisar.
Tus labios son como la sal
que curan heridas
y escuecen porque solo dicen la verdad.

Aprendiendo a volar
sin alas por esta cuidad.
Me compensa esperar
semanas llenas de ojalás.

Ven sáciame la piel
con casualidades.
Ese punto justo entre querer y no poder,
quererte sin querer,
tu olor en mi almohada,
no existen creos ni supongos que valgan.


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